Ya tengo un iPhone. ¿valía la pena?

Hoy se anuncia a bombo y platillo el nuevo iPhone 6. Quizás el iPhone es uno de los objetos que figurarían el los «Top 10» de la lista de deseos de muchos de nosotros, y como apasionado a la tecnología que soy, he sido siempre uno de ellos.

No soy nuevo en iOS; llevo tiempo disfrutando de un iPad2, pero debo reconocer que siempre he querido saber qué sensaciones producía tener un teléfono de gama alta, y en especial el iPhone, pues son muchos ya los años que llevo usando teléfonos Android. Empecé en su versión 1.6 (Donut) y la última ha sido la 4.2 (Jelly Bean), y tengo la 4.4 (Kit Kat) en uno de mis tablets. Así pues, muchos años de uso con distintas marcas, con sus más y sus menos, y nunca dejándome de sorprender por los avances que en Android (y Google) se han ido produciendo a lo largo de este tiempo.

No pretendo confrontar el iPhone 5S (el que tengo) con los terminales Android que he disfrutado; no puedo poner un terminal de casi 700€ junto a otro que no llega a los 300€ (cantidad que siempre había sido mi límite a la hora de adquirir un móvil), si bien reconozco que ha habido terminales Android que me han sorprendido por la calidad en sus acabados y funcionamiento. Esos casi 700€ se tienen que notar en alguna parte, y el iPhone ciertamente destaca en su calidad general pero, sobretodo, en una integración perfecta entre alma (el sistema operativo iOS) y cuerpo (el hardware), que hace que con especificaciones realmente «escasas» frente a muchos terminales Android se consiga una experiencia de fluidez en el uso envidiable.

Existe una guerra desatada dentro del mundo Android en las especificaciones brutas de los terminales, queriendo destacar por tener muchos núcleos, mucha RAM o muchos megapíxeles. En la oferta actual de terminales Android tope gama encontramos procesadores de 4 núcleos a 2.5GHz y 3GB de RAM, y ya se están incorporando terminales con 8 núcleos. Sin embargo en Apple las cosas son distintas; el iPhone siempre ha sido mucho más modesto en ese sentido, aunque no por ello más económico. El 5S «tan solo» dispone 1GB de RAM y un procesador de 2 núcleos a 1.3GHz, pero claro, de 64 bits, cosa que para Android deberemos esperar al lanzamiento de Android L.

Como usuario, lo cierto es que está siendo algo frustrante ver como un tablet LG G Pad con 4 núcleos a 1,7GHz y 2GB de RAM no consigue moverse con la misma fluidez frente al iPhone 5S, con mucha menos fuerza bruta en hardware. Decidí cambiar la máquina virtual de ejecución en el G Pad de Dalvik a la nueva, ART, que se supone mejora el rendimiento (el código de las aplicaciones, que se ejecutan en una instancia de la máquina virtual para cada una de ellas, en Dalvik se va interpretando a medida que la aplicación se va ejecutando, mientras que en ART, al instalar una aplicación, esta es precompilada antes de su primera ejecución). El resultado final es que la mejora en rendimiento ha sido escasa.

Por otro lado en Android existe una fragmentación brutal, y la marcas sacan terminales nuevos con la última versión, sí, pero se olvidan de mantener a los anteriores (con algunas excepciones como los Nexus, Samsung de alta gama o ahora Motorola). Decepciona mucho no poder instalar una app porque requiere una versión superior a la tuya, o no poder disfrutar de nuevas características, o de un sistema operativo de mejor rendimiento o seguridad. Cierto es que puedes hacerte con alguna versión «cocinada», si es que existe para tu modelo y con el riesgo de que no todo funcione bien. Eso en iOS no ocurre, y a medida que han ido apareciendo actualizaciones de iOS, las he ido recibiendo.

 

Fragmentació iOS Android Fuente: businessinsider.com

También hay que quitarse el sombrero a la facilidad de manejo del iPhone con un solo dedo. Apple se ha esmerado, y mucho, en hacer un terminal capaz de poner todo «a tiro del pulgar», aunque por otro lado pienso que Android es más intuitivo. Veremos cómo se maneja el nuevo iPhone 6.

Dicho esto, parece que me decanto por iOS, pero no todo es maravilloso en él, sobretodo cuando te has acostumbrado a algunas de las pequeñas maravillas de Android. Ahí van algunas, no todas, de las sorpresas y decepciones que me he llevado:

  • Led de notificaciones: simplemente no existe, de manera que si te entra un correo, un mensaje, tienes una cita, una tarea programada, etc, y no estás delante del terminal, no te enteras. A lo sumo puedes configurar el flash del iPhone para que emita un único destello de aviso.
  • Ubicaciones en la agenda: desde una entrada en la agenda con ubicación no puedes entrar en la aplicación de mapas, de manera que tienes que copiar y pegar la ubicación para poder trazar una ruta hasta tu destino.
  • Widgets: simplemente son inexistentes. Puede que a algunos les resulte superfluo, pero si te has acostumbrado a ellos, ya no puedes vivir sin ellos. Sé que iOS resuelve esta carencia en la versión 8, pero veremos cómo y, sinceramente, lo resuelve tarde.
  • Contactos: no puedes crear grupos de contactos desde iOS, aunque sí puedes hacerlos desde tu Mac o desde  www.icloud.com… una triste solución.
  • Favoritos: crear favoritos implica tener más de una entrada para un mismo contacto si deseas poner como favorito más de un número de teléfono.
  • Silenciar llamadas: requiere del uso del botón de apagado para silenciar, pues con el terminal bloqueado, en pantalla, no existe opción de silenciar.
  • Teclado: dispones el teclado de fábrica, que no me gusta nada, y punto. Acostumbrado  en Android a poder escoger el teclado que mejor se adaptada a mis necesidades, es un paso atrás, paso que también dará iOS 8 para acerarse a Android.
  • Compartir archivos: en iOS es realmente limitado compartir, por ejemplo, una foto. Según el medio por el que quieres compartir, debes hacerlo desde la propia aplicación (por ejemplo WhatsApp); en Android dispones de una ingente lista de medios, dependiendo de las aplicaciones que tengas instaladas, accesibles desde el elemento a compartir.
  • Explorador de archivos: directamente, no existe en iOS.
  • Personalización: en Android hasta puedes cambiar de ‘launcher’, pero iOS lo de la personalización lo tiene realmente limitado.
  • Carga de contenido: hay una extrema dependencia con iTunes para cargar contenido en iOS; en Android simplemente lo cargas en la carpeta que te interesa sin necesidad de aplicaciones adicionales instaladas en el ordenador.

Así pues, ¿iPhone o Android?

Me decantaría por el iPhone si:

  1. Tu presupuesto no es un problema
  2. Quieres tener un terminal «siempre» actualizado
  3. Necesitas el máxima fluidez y rendimiento
  4. Quieres minimizar problemas

 

Me decantaría por un Android si:

  1. Quieres poder escoger entre una amplia gama de modelos, especificaciones y precios
  2. No quieres pagar por el software y lo quieres en cantidad
  3. Deseas tener la libertad de poder personalizar y dejar a tu gusto el terminal
  4. Quieres prever que podrás ampliar la memoria de almacenamiento (vía micro SD)

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