Con tu música a todas partes: Denon DSB-100

cassette
Imagen Maxell DUP-120 Bulk Tapes  por  Scott Schiller  (CC BY-NC)

Hay un nuevo miembro en la familia, y se llama Denon DSB-100

No hace tanto, o quizás sí, la música en casa no provenía de un servidor NAS o de Spotify, vía ‘streaming’, reproducida con un amplificador Wi-Fi con sistema de altavoces 7.1; lo hacía de un equipo estéreo (enorme) conectado a un giradiscos y/o un reproductor de cassette, y lo más ‘inn’ era llevar tu música a todas partes con un reproductor portátil de cassettes (un ‘walkman’) como el Sony WM-F73, que era el que a mí me quitaba el sueño cuando corría el año 1986. Tenías que llevarte unos cuantos juegos de pilas alcalinas en el bolsillo (porque se agotaban en un abrir y cerrar de ojos), y unos cuantos cassettes, porque con uno sólo cubrías 90 minutos (sí, los había de 120, pero las cintas eran tan delgadas que se llegaban a desenganchar y enrollar en el reproductor), y compartir la música era una misión casi imposible.

Ahora mi reproductor no es ni siquiera un reproductor mp3, ni el iPod (al que Apple ya ha enterrado), sino el móvil (que es como una navaja suiza, ¿verdad?) o la tableta. A la hora de reproducir música o ver una película, el sonido que son capaces de proporcionar con sus diminutos altavoces (si no usas los auriculares) es realmente mediocre y escaso; una de las soluciones que tenemos para mejorar ese sonido o diálogos es un altavoz portátil con el que poder escuchar tu música o la radio en la ducha o en la cocina, o ver una película tirado en la cama de un hotel.

Después de mucho rebuscar, documentarme, analizar y escuchar, me he decidido por el Denon DSB-100, un altavoz de conexión bluetooth con 2 altavoces de gama completa y un radiador pasivo.

Tras una carga de 2 horas y 30 minutos he emparejado el Denon DSB-100 con el móvil y me he puesto a reproducir música de todo tipo a una distancia de unos 4 metros. Lo más destacable del Denon DSB-100 es la capacidad que tiene -una cosa tan pequeña- de llenar un espacio como una sala-comedor con un sonido casi de 360º, con una nitidez aceptable, vigor y potencia, con unos bajos que sorprenden (por su tamaño), y sin distorsiones a tope de volumen.

Denon DSB-100

Denon DSB-100

Comparando con unos altavoces de PC convencionales, el Denon DSB-100 pierde detalle con música clásica (al violín, por ejemplo, en ‘Las 4 Estaciones’ de Vivaldi le falta chispa, al igual que le falta a los violoncelos en ‘Thunderstruck’, de AC/DC tocada por 2CELLOS), pero con una canción como ‘Happy’ de Farrell Williams o ‘Don’t’ de Ed Sheran, el sonido se equilibra más; en cuanto a películas como Star Wars, los diálogos y efectos de sonido son claros, incluso más agradables que con los altavoces de PC.

El Denon DSB-100 presenta en la parte inferior unas bases de silicona hacen que se aferre muy bien a la superficies como el cristal, aún cuando el volumen esté al máximo y con los bajos tratando de hacer correr el altavoz por encima de la mesa; dispone de una entrada minijack (puedes conectarlos por ejemplo a la salida de audio de la TV si ésta no tiene bluetooth), botones de encendido/apagado, control de volumen, consulta de estado de la batería y para atender llamadas a través de su micrófono incorporado. Además elDenon DSB-100, según las especificaciones, es resistente a las salpicaduras (protección IPX4), pero no seré yo quien lo ponga a prueba 😀

Por ponerle alguna pega importante, tan solo permite tener hasta 3 dispositivos asociados, de forma que si necesitas un día emparejar un cuarto, deberás forzar al DSB-100 a que «olvide» alguno. Además, no llega ni por asomo a las 10 horas de reproducción que anuncia el fabricante; he conseguido sólo unas 5 horas. También resultaría interesante que dispusiese de una entrada USB para reproducir directamente desde un ‘pen drive’ y que pusiesen algún sistema de luces led que dé información sobre el porcentaje de carga que queda en la batería, porque cuando se está quedando sin se enciende un led rojo y en unos pocos minutos se queda sin batería.

En definitiva, no estamos ante un altavoz para escuchar un cuidado sonido estéreo, y siempre sonarán mucho mejor, por ese precio, unos altavoces de sobremesa, pero sin duda cumple a la perfección (y hasta sorprende) para aquellos que lo que desean es portabilidad inalámbrica y no pretenden hacer una maratón musical.

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