Control parental

The red pill
Imagen The Red Pill  por  Henti Smith  (CC BY-NC-ND)

Si había algo que, como padres, a mi mujer y a mí, nos podía servir como indicador para alertarnos de que estábamos fracasando en la educación (incluyendo la moral y ética) de nuestro hijo, era el mal uso de la tecnología que ponemos a su disposición.

No es la primera vez que hablo de control parental. He desarrollado algún artículo técnico al respecto, pero no he abordado el tema desde un punto de vista de lo que es como concepto y como planteamiento en el seno del hogar.

Me apoyaré en un breve relato de lo que supone ser padres y tratar de gestionar adecuadamente el uso que hacen nuestros hijos de la tecnología.

¿Qué es el control parental?

«El control parental en los aparatos electrónicos, normalmente en aquellos destinados a la reproducción o recepción de imágenes e información, consiste en impedir o limitar el acceso al manejo de los mismos, o a su contenido, a menores de edad. Esto se realiza mediante una serie de sistemas de bloqueo, normalmente protegidos mediante claves, bien alfanuméricas, bien mediante una combinación de teclas, que realizan los responsables legales del menor, normalmente sus padres, o los adultos responsables del uso de la correspondiente máquina»

Wikipedia

Por tanto es una herramienta que permite a los padres controlar y/o limitar (total o parcialmente) el acceso a dispositivos y/o contenidos, desde esos dispositivos.

La limitación parcial podemos ejercerla por tiempo (impedir el acceso en tramos horarios), por aplicaciones (impedir usar ciertas aplicaciones) o por contenidos (impedir el acceso a ciertas páginas o servicios).

El control parental puede llevarse a cabo en distintos puntos:

  • Dispositivo: instalando software específico en los dispositivos, si es que el fabricante del dispositivo no lo incluye ya.
  • Salida a Internet (router): ejercido desde el router, sin instalar nada (no todos los routers lo soportan o lo hacen con funcionalidad limitada).
  • Red: mediante software instalado en un equipo en tu red, habitualmente haciéndolo tú mismo.
  • Nube: contratando servicios en la nube.

Los 2 últimos requieren que se efectúen cambios en la configuración del DNS con el que deben comunicarse los dispositivos. El basado en router no requiere cambiar ninguna DNS. El basado en dispositivo puede requerir descargarse alguna aplicación y contratar el servicio, ademas de, quizás, alterar DNS.

Control parental, educación y fracaso

El control parental no se ejerce exclusivamente desplegando medios técnicos; no son capaces de llegar a todo, ni en extensión ni en profundidad. Control parental es, también, saber con quién se juntan nuestros hijos, qué hacen, qué dicen, cómo se comportan, y se puede ejercer directamente por nosotros, los padres, o indirectamente, a través de los docentes, por ejemplo.

Con medios técnicos podemos observar, por ejemplo, las páginas web a las que se conectan, bloquear cierto tipo de webs o servicios (como Tik Tok), pero no podemos ver qué contenidos se envían o recibien, por ejemplo, por WhatsApp.

Es necesario educar antes que controlar, y por ese motivo hemos tratado de inculcar valores a nuestro hijo, predicar sobre qué está bien y qué está mal, explicarle qué es la privacidad (no confundir con seguridad), y hacerle entender los peligros del uso indebido de redes sociales y de Internet en general.

En ocasiones, y siendo conscientes de que vulneramos su privacidad, ese control debe ejercerse accediendo al dispositivo y sí, puedes llevarte sorpresas y ver que aquello que predicas, no se aplica. En esos momentos, cuando tratas de repasar mentalmente qué no has hecho bien y sientes una sensación de frustración.

Desafortunadamente nos hemos llevado una “bofetada”, y eso nos ha creado desazón y cierta sensación de fracaso.

En casa recae en mí todo lo técnico… «¡no me va Internet!», «¿cómo pongo una foto en este documento?», «¿actualizar? Hazlo tú, que yo no sé».

Actualizando el teléfono de mi hijo se me ocurrió echar un vistazo a su WhatsApp y hubo algo que no nos gustó nada, ni a mi mujer ni a mí.

Hablamos entre ella y yo sobre qué habíamos hecho o explicado mal, sobre cómo hacerle entender al crío que cuando prohibimos o advertimos sobre algo es por algún motivo, y sobre cómo abordar la conversación que debíamos tener con él… y el castigo a aplicar.

No hubo gritos ni malas palabras; expresamos nuestra decepción; explicamos los motivos de nuestro enfado y las consecuencias que habría: desde mi móvil iba a aplicarle al suyo una batería de restricciones de uso en movilidad (fuera de casa) -control parental basado en dispositivo- y en casa , todos sus dispositivos (Play Station y otras mandangas), iban a quedarse sin acceso a ciertos servicios -control parental basado en servicio en red-.

¿Qué pretendemos con el control parental?

En mi caso, que no necesariamente en el tuyo, pretendo:

  • Bloquear el acceso a sitios no aptos o no recomendables.
  • Limitar el acceso a Internet o jugar en ciertos tramos horarios.
  • Entender el tráfico de Internet que tenemos y actuar en consecuencia.
  • Impedir el uso de ciertas aplicaciones.

Dado que algunos elementos de control parental tienen capacidad de filtro, pues ya que estamos:

  • Poner trabas al seguimiento que nos hacen sitios web y dispositivos, como la TV.
  • Bloquear anuncios.

Proceso del control parental 

Seguramente, por dedicarme a lo que me dedico, creo que hay que seguir un cierto proceso:

  • Análisis: entender amenazas o riesgos a los que nos enfrentamos y determinar su impacto.
  • Prevención: evitar, anticipadamente, que un riesgo se materialice.
  • Mitigación: reducir las consecuencias de la materialización de un riesgo.

¿A qué riesgos podemos enfrentarnos? Muchos… caer en páginas de contenido inapropiado, pinchar un enlace que te lleva a páginas de malware o phishing, ocupar gran parte de la noche a jugar en vez de dormir, etc. Esos riesgos te marcarán las medidas de prevención más apropiadas.

¿Qué medidas de prevención tenemos a nuestro alcance? Pues implantar mecanismos de control / filtros (algunos en forma de dispositivos, aplicaciones o servicios), pero también la concienciación, explicándoles que usar tecnología no es sólo arrastrar un dedo por la pantalla del móvil.

¿Cómo mitigamos los riesgos cuando éstos se han materializado? A veces no hay mitigación posible; el daño está hecho y no hay manera de «endulzarlo». Aquí hablaríamos de acciones orientadas a prevenir a futuro, con acciones cohercitivas, retirándoles el móvil, el acceso a los juegos, o poniéndoles a fregar los platos el fin de semana… eso ya es cosa de cada uno.

¿Qué mecanismos de control parental uso yo?

Uso dos mecanismos que, juntos, completan mis necesidades:

  • basado en servicio en mi propia red, con mi propio DNS.
  • basado en dispositivo, con los mecanismos de control de iOS y macOS.

Echando el cierre

Espero que este artículo os haya ayudado a entender qué tipos de medios tenemos a nuestro alcance en materia de control parental, y de privacidad, y quan importante es conversar con nuestros hijos y hacerles entender qué peligros acechan y cuáles son los límites.

Os dejo enlaces a artículos en este blog sobre el tema, esperando que en breve pueda tratar alguno más: